El uso de esteroides y anabólicos puede dañar el corazón y arterias

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El consumo a largo plazo de estos esteroides daña la capacidad de relajación del músculo cardiaco y puede causar aterosclerosis en las arterias coronarias

El uso prolongado de esteroides anabólicos-androgénicos, comúnmente empleados para aumentar la masa muscular, puede reducir la capacidad del corazón para bombear sangre por todo el cuerpo. De hecho, un estudio llevado a cabo por investigadores del Hospital General de Massachusetts en Boston (EE.UU.) y publicado en la revista «Circulation» alerta que el consumo a largo plazo de estos compuestos daña la capacidad del músculo cardiaco para relajarse y puede causar aterosclerosis en las arterias coronarias.

Los esteroides anabólicos-androgénicos imitan la acción de la testosterona, hormona natural que promueve las características sexuales masculinas. Y como su uso ilícito se generalizó en la población general estadounidense en la década de 1980, los usuarios están alcanzando ahora la mediana edad y los efectos adversos a largo plazo de su consumo son cada vez más evidentes.

Menor bombeo de sangre

Para llevar a cabo el estudio, los autores contaron con la participación de 140 practicantes de halterofilia –o ‘levantamiento de peso’–, 86 de los cuales habían utilizado esteroides anabólicos-androgénicos durante al menos 15 meses –y 58 los seguían utilizando–. Unos participantes que, tal y como cabía esperar, mostraron un menor índice de masa magra corporal –esto es, carente de grasa– que sus homónimos que no recurrieron a estos productos.

Usando imágenes de ultrasonido bidimensional, los científicos encontraron que el ventrículo izquierdo, la principal cámara de bombeo del corazón, era significativamente más débil durante la contracción –función sistólica– en los participantes que tomaban los esteroides anabólicos que en los que no los consumían.

Además, el 71% de los usuarios de esteroides anabólicos que los seguían consumiendo en el momento de la evaluación presentaban una capacidad baja de bombeo –inferior al 52%–. Por el contrario, únicamente dos de los no usuarios tenían reducida esta capacidad de bombeo.

La función diastólica, que es cuando el ventrículo izquierdo se relaja y se llena de sangre, se vio afectada tanto en los participantes que seguían consumiendo los esteroides como en los que ya no lo tomaban. Los investigadores consideran que esto sugiere un problema cardiaco más permanente.

Como explica Aaron Baggish, director de la investigación, «en comparación con los no usuarios, los que tomaban esteroides anabólicos mostraron una mayor presión arterial sistólica y diastólica y una mayor prevalencia de niveles elevados de colesterol malo, o LDL, en sangre».

En su mayoría varones

Además de documentar las deficiencias en la función cardiaca, los investigadores utilizaron tomografías computarizadas coronarias para examinar el posible vínculo entre el uso de esteroides anabólicos y la enfermedad coronaria. Esta parte del estudio reveló fuertes asociaciones entre la duración a lo largo de la vida del uso de esteroides anabólicos y la cantidad de acumulación de placa en las arterias coronarias.

Como concluye Aaron Baggish, «este hallazgo pone el uso ilícito de esteroides anabólicos en la lista de factores que los médicos deben considerar al cuidar a los hombres con enfermedad prematura de las arterias coronarias».

De acuerdo con las estimaciones de los autores, entre 2,9 millones y cuatro millones de estadounidenses han empleado esteroides anabólicos. Y en torno a un millón de los mismos, en su inmensa mayoría varones, han desarrollado dependencia a estos productos.

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