¿Se vuelve el mundo cada vez más sano? Según la Organización Mundial de la Salud, la esperanza de vida global en 2015 fue de 71,4 años, un aumento de cinco años entre 2000 y 2015, debido a los avances médicos y tecnológicos. Mientras que este dato crece y es alentador, la métrica solo funciona si se cuenta la historia completa.

Otra de las medidas es la AVAD (años de vida ajustados por discapacidad),  la unidad de medida de la carga de enfermedad, y permite estimar las pérdidas de salud para una población con respecto a las consecuencias mortales y no mortales de las enfermedades. En otras palabras, representa la pérdida de años de vida saludable, por lo que una disminución de esta tasa significaría la mejora de la salud de un país.

‘HealthGrove’ ha realizado un estudio entre 142 países donde se produjo la bajada de esta tasa por cada 100.000. Los países europeos dominan el ranking junto con las naciones del África subsahariana, que ocupan 15 de las 20 primeras posiciones. Llama la atención la ausencia de países como EEUU o Japón, así como los lugares desolados por la guerra, como Siria e Irak. Hay que tener en cuenta que los AVAD solo miden la salud mundial y tienen sus propios puntos fuertes y débiles.

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